domingo, 31 de marzo de 2013

Por ella

"Mi alma, herida por su ausencia.
Mi cuerpo muere de pena.
El recuerdo de su mirada 
como una daga en mi espíritu.
Yo la dejé. Es la verdad.
Pero, en realidad
ella pasó de mi.
Imagina caer
sobre un rosal,
negro y afilado
desde los cielos hasta 
el dolor de un millón de espinas.
Aún la mantengo, 
pues las esperanza es lo último que se pierde.
Espero que ella
me perdone.
y volvamos a estar juntos."

domingo, 24 de marzo de 2013

El Fin del Sufrimiento

"Desperté en la playa solo.
Examine mi cuerpo, estaba cubierto de magulladuras por la caída libre al agua desde
diez metros; pero por lo demás estaba bastante bien.
Al menos, físicamente.
Pues mi alma estaba desgarrada, gangrenada 
y herida de muerte.
Miré a mi alrededor, sin ganas,
pues mi mente se planteaba el como sobrevivir a la caída.
Durante aquel examen visual sentí que mi alma devoraba con gula la 
panacea perfecta que se sentaba junto a mí.
Una joven de largo pelo oscuro, como la medianoche;
con ojos como lustrosos azabaches, como la oscuridad brillante.
Y sentí que volvía cuan San Lázaro de las Puertas del Hades.
Había que ser más que nihilista para no sentir nada por ella.
Ni una diosa podía igualarla. 
Aun así tenía defectos. Lógicamente.
Pero sus defectos son partes de su perfección.
Levanté la mirada y la suya allí estaba.
Me sonrió como si su boca estuviera llena de perlas;
con una calidez que ni la Linterna de Apolo iguala.
Y sentí que mi alma se curaba.
Y que nunca moriría."

miércoles, 20 de marzo de 2013

Sorrow

Sorrow

"El mar rugía esperando el tan ansiado sacrificio
y estaba gustoso de darlo.
Un alma herida, atormentada por el dolor
al borde de la locura
entre su amargura
se respiraba el dolor que solo tiene la cordura.
Muchos se acercaban,
pues querían ver lo que pasaba.
Solo la muerte 
puede parar una hemorragia
pero no una corriente
si no una latente 
en el corazón.
Pues su amada le había dejado.
Jamas volvería a verla; 
ni su bello cabello
ni sus bonitos ojos
nada había en el mundo
capaz de curar una herida
pues aunque su cuerpo estaba sano
su alma sufría.
Y cuando ella le dejó,
su anima murió
y con su pistola sucidarse intentó.
Pero su dedo no respondió.
Y aun más sumido en su agonía hasta la playa se fue.
Vio el mar y recordó sus ojos. 
Entonces comprendió.
El mar es vida,
pero también su muerte sería.
Subió al acantilado y pensando en ella se tiró.
Aquella misma noche
kilómetros allá
una joven una noticia recibió.
La muerte de su amor.
Y ella lloró."

viernes, 15 de marzo de 2013

Lluvia de Balas

El Cazador observaba en la noche el gran ático. Estaba lleno de personas. Y de no tan personas.
Aquella noche se celebraba una de las Aquelarres más importantes del año; la Aquelarre del Día de los Difuntos. Y para celebrarlo, iban a hacer algo bastante inusual.
La hoguera alcanzaba ya los dos metros y tenía un intenso color azul fantasmal. 
Diez personas atadas y amordazadas reposaban sobre una colcha en un lado del ático, a punto de ser sacrificados para la Invocación.
Los francotiradores ya se habían posicionado en los diferentes balcones y se preparaban para dispar. 
Un alto hombre, de piel cenicienta y pelo blanco pálido cogió a una mujer de unos veinte años
de la zona de los prisioneros y gritó. Acto seguido, uno a uno, los fueron matando a todos. 
El Cazador empezó a mirar hacia sus lados, pero todos los francotiradores estaban envueltos en sangre.
Habían muerto.
Y de entre las llamas surgió una figura. Una figura de llamas y humo primero, una gran figura de carne, de piel azulada, dos metros, largos cuernos y patas de cabra después.
El Demonio desapareció y se presentó junto al Cazador. Tenía ojos rojos sin pupila, encendidos como carbones.

Las Sombras de la Noche

"El Hombre de Negro caminaba por las sinuosas calles, llenas de bruma y sombras. 
La noche de luna nueva dejaba una cúpula celeste oscura, mas llena de luz por las estrellas.
El Hombre de Negro era poderoso. Pero todos tenemos un punto débil.
Y el suyo se acercaba por la misma calle.
Tenía los ojos verdes como el musgo y un largo pelo castaño claro. Una cara bondadosa
no muy acorde con el Hombre de Negro. 
Sus miradas se cruzaron. Su mirada oscura, y cruel, contra una verde y bondadosa. 
Siguieron avanzando el uno hacia el otro y se abrazaron, se fundieron en un largo abrazo.
Pero, mientras que ella disfrutaba con su reencuentro; el estaba intranquilo.
Pues todo hombre tiene un punto débil, y si el Cazador descubría el suyo;
nada le detendría para causarle el mayor daño posible..."