sábado, 8 de diciembre de 2012

El Lago

El Cazador observaba el siniestro lago, teñido de negro y blanco bajo la Luna desde un risco. En el bosque se oían los aullidos de los lobos, distantes, si bien sonoros.
La mirada del Cazador era una mirada de las que te atraviesan. Y esa mirada estaba fija en la playa junto al lago.
La Luna casi estaba en el Cenit, y junto a la orilla, siete personas bailaban junto a una hoguera de llamas esmeraldas sobre las que descansaba un caldero de hierro negro.
Pero, no se si se deben de llamar "personas".
Los Hijos de la Noche bailaban en su Aquelarre, felices de sacrificar un pobre alma al Malvado.
No sabían lo que se les echaba encima...

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