Rein vio la belleza.
Una joven bellísima,
Pelo negro como una noche sin estrellas.
Ojos de profundo color castaño,
como un precioso roble en verano.
Y, una brillante sonrisa que iluminaba su cara.
Sin embargo,
no estaba sola.
La acompañaba un hombre mayor.
Podría haber sido su padre.
Pero no lo era.
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