viernes, 10 de mayo de 2013


Caían los rayos en la noche tormentosa,
caían las lagrimas, 
en la inexorable tempestad.
Mi alma herida caía en un pozo de desesperación.
Vencida una y mil veces en la batalla de la vida.
Cansada de seguir viviendo
cansada de seguir muriendo.
Cansada de existir,
cansada de no existir.

Profundos pozos azabaches
yo caí hasta el infinito.
Me atraparon y arrestaron
y nunca me librare
siempre estaré prisionero
y nunca escaparé.

El dolor de la vida
sufríendolo yo a cada día
me hirió 
cuan dardo fatal.

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